miércoles, 30 de septiembre de 2009

In-between

Trabajos,Ejercicios 2009/2009

Espacio Interfaz, del jardinero nomade


Sandro Diaz




Sandro Diaz


Miguel Angel Cardenas


Lucia Quispesivana

Lucia Quispesivana

Norly Endo

Sheila Menacho


Sheila Menacho

Norly Endo

lunes, 14 de septiembre de 2009

martes, 8 de septiembre de 2009

Metamorfosis de la arquitectura

Los Objetos Singulares, Arquitectura y Filosofía
Jean Nouvel y Jean Baudrillard
Ed. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 2001
Metamorfosis de la arquitectura
Jean Nouvel:

La arquitectura es una cosa bastante fácil y puedo explicarlo. Una de las cosas esenciales para mí es considerar que hubo un cambio completo de sentido de la arquitectura durante este siglo, en la medida en que la arquitectura tenía por objetivo inicial construir el mundo artificial en el cual se vivía. Todo eso se hacía de manera bastante simple: había un saber autónomo, claro, había recetas. El Vítruvio es un libro de recetas donde se dice exactamente cómo debes construir un edificio, el número de columnas, las proporciones, y el academicismo consiste en mejorar un poco el empleo de los ingredientes. Se decía también cómo hacer las ciudades, nos servíamos de diferentes tipologías, se brindaban las recetas del arte urbano. Y luego, de golpe, la gente dejó las tierras, se desaprovecharon conoces bien eso, todo el mundo llegó a las ciudades, las ciudades explotaron, se trató de mantener cierto número de reglas, fundadas en general sobre la planificación. Éstas explotaron a su turno, unas después de otras.
Vivimos una especie de big-bang urbano, y nos encontramos con la incapacidad de utilizar las recetas previas. Lo que es del orden de las recetas previas, dicho de otro modo, de la arquitectura, se vuelve absolutamente estúpido. Desde el momento en que integras un modelo estructural en ese sistema, se vuelve absurdo. Entonces, en ese sentido estoy en contra de todo lo que es del orden de la arquitectura. Eso quiere decir que a partir de ese momento uno entra en otra estrategia, en la que está obligado a ser un poco más inteligente, si esto es posible, obligado a hacer un diagnóstico cada vez, obligado a considerar que la arquitectura ya no es más la invención de un mundo, sino que existe simplemente en relación con un lecho geológico aplicado sobre el planeta a todas las ciudades...
La arquitectura no puede tener otro objetivo que el de transformar, el de modificar esta materia que ha sido acumulada. Para algunos esto es intolerable; imaginan que es una dimisión, A partir del momento en que uno sostiene este discurso, estaría contra cierta cultura ancestral, lo harían a un lado; en pocas palabras, uno no podría tener una actitud positiva en este marco de reflexión.
Otros van más lejos: piensan que se está frente a una ciudad genérica, que eso pasa así y no hay nada que hacer. Sospecho que estás bastante de acuerdo con este tipo de aproximación, cosa que puedo entender. Pero todavía guardo un resto de optimismo...
Creo que, a través de pequeños toques, se puede tener la ética para volver la situación más positiva después de cada intervención. Se puede tratar de buscar cada vez una especie de placer del lugar, tomando en cuenta cosas que no fueron consideradas con anterioridad, que a menudo son del orden del azar, e inventar estrategias de valorización, una poética de las situaciones, evaluar elementos completamente aleatorios y decretar que es una geografía: "Es bello. Y yo se lo voy a revelar...".
Es una estética de la revelación, una forma de tomar una parte del mundo y decir: "Me lo apropio y lo brindo para ser visto de otra forma". La arquitectura en este siglo se encuentra confrontada con dimensiones que son inconmensurables, metafísicas. A priori no puede nada contra eso, se halla en la misma situación que la filosofía o las ciencias, se encuentra en la edad adulta. Hay que inventar otras estrategias. En ese momento, en efecto, es preciso tomar en cuenta las dimensiones fatales del lugar, el
desvío de eso que vas a hacer, evaluar una cierta cantidad de posibilidades en términos de escenarios, y decirse que eso que se va a hacer es una promesa a futuro que no se conoce... Es lo contrario de la arquitectura tal como se la enseña todavía en nueve de cada diez escuelas. Esto puede parecer una actitud contraria a la arquitectura, pero es falso... como cuando tú enuncias esa frase a priori un poco dura: "Estoy a favor de todo lo que está contra la cultura".